DESDE UN LUGAR LLAMADO NGOVAYANG…
Junio 2nd, 2011. Publicado bajo General. Sin comentarios.
… Y un año después continúo con este blog para seguir contando las experiencias de un joven cooperante extremeño en tierras camerunesas, más concretamente en Ngovayang, una de las zonas menos desarrolladas de Camerún, donde Medicus Mundi Extremadura y la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) realizan una importante labor de apoyo a la salud rural.
Llegamos a Yaundé el once de marzo en una tarde calurosa y en el aeropuerto ya conocimos al cooperante de Medicus Mundi Extremadura, Pablo Paniagua. Aunque estuvimos sólo unas horas en la capital del país, me permitió entrever cómo es la vida aquí en Camerún, a través del urbanismo y el caos del tráfico yaundense, donde se podría decir que cada uno conduce por donde quiere… Excepto por una avenida que está destinada al uso exclusivo del Señor Presidente, quien hace uso de ella aproximadamente una vez al año, en el día de la fiesta nacional… En las afueras de la ciudad se ven grandes espacios de campo entre casas y un color verde intenso se adueña del paisaje a medida que íbamos adentrándonos en la selva.
Nuestra llegada a Ngovayang no fue nada aburrida. Las tres horas que separan Yaundé de Ngovayang nos dieron para una tormenta tropical con árboles cayendo en mitad de la carretera, mientras en algunos momentos no podíamos ver absolutamente nada… pero nuestro conductor no paró y seguimos adelante, a pesar de que la lluvia y el viento tenían una fuerza aterradora.
A un kilómetro de nuestro destino había caído un gran árbol que dejaba el camino cortado. Era justo enfrente de una casa donde estaban celebrando un “deuil”, un funeral en versión local, que aquí conlleva comer, beber, cantar y bailar hasta altas horas de la madrugada junto con los familiares del fallecido para hacerles más llevadero el trance.
En principio, cuando un árbol se cae y corta el tráfico, la ley o la costumbre indican que corresponde a los vecinos mas próximos la tarea de cortar y retirar el árbol, pero nuestros vecinos en pleno “deuil” no estaban dispuestos a ello… así que nos tocó dar media vuelta y un largo rodeo para poder llegar a Ngovayang a través de un camino de barro en el que íbamos a ratos embarrancando, a ratos patinando.
Fue una llegada apoteósica a la histórica Misión de Ngovayang, iniciada por los alemanes hace ya más de cien años, y donde actualmente se encuentra el Hospital de Ngovayang, apoyado por Medicus Mundi Extremadura y la AEXCID.




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